Las plantas resistentes a la sequía, cada vez más cerca de convertirse en realidad

En las épocas de crisis económicas, cuando nuestros bolsillos se resienten, tratamos de ahorrar y minimizar el gasto en lo posible. Sólo así nos aseguraremos resistir ante las dificultades. La austeridad también puede encontrarse en otros organismos vivos en tiempos duros. Investigar cómo afrontan otros seres vivos sus particulares crisis puede permitirnos, por ejemplo, desarrollar plantas resistentes a la sequía.

Al igual que ocurre con la economía, las plantas deben estar constantemente pendientes de los vaivenes en la concentración de agua. Si en algún momento los niveles hídricos se reducen, las plantas tienen que prepararse para vivir con dicha escasez. Conocer los mecanismos moleculares que utilizan puede servirnos para entender cómo afrontarían una situación extrema como la sequía.

Biotecnología contra la sequía

Y es que el propio Panel Intergubernamental de la ONU sobre Cambio Climático (IPCC) alertó el año pasado sobre los devastadores efectos que ocasionaría el cambio climático. Las sólidas evidencias científicas aportadas muestran el enorme riesgo que existe de que se produzcan sequías, inundaciones e incendios como consecuencia de las variaciones en el clima del planeta.

plantas resistentes a la sequía

Ante este panorama, además del trabajo para reducir en lo posible el efecto invernadero y el cambio climático, la sociedad debe estar preparada. En ese sentido, la investigación en biotecnología busca alternativas que puedan prepararnos para un escenario complejo. Una de las ideas se basa en crear plantas resistentes a la sequía, que puedan ser cultivadas a pesar de las condiciones climatológicas y la ausencia de agua.

Las plantas también se aprietan los bolsillos

Cuando las plantas se encuentran en una situación de estrés hídrico, lo primero que hacen es cerrar sus estomas. En otras palabras, estos seres vivos también se aprietan los bolsillos ante la escasez de agua. ¿Cómo logran hacerlo? Los estomas son una estructura en forma de orificio, por la que la planta regula el intercambio gaseoso entre el interior y el exterior.

Este poro se encuentra en todas las partes herbáceas de la planta, aunque su concentración aumenta en las hojas. Es aquí donde hay mayor número de estomas, lugar donde se va a producir el intercambio de gases con el exterior, y por tanto, donde también el organismo puede perder agua en forma de vapor.

plantas resistentes a la sequía

Si la planta nota que existe una menor concentración hídrica, tenderá en lo posible a cerrar sus estomas. Igual que hacemos nosotros con los ahorros en tiempo de crisis económica. Para evitar la pérdida de agua, sella los estomas aumentando la concentración de ácido abscísico. Esta hormona, también conocida como ABA, ayuda a minimizar las pérdidas de agua por transpiración.

Una investigación del CSIC ha identificado una nueva familia de proteínas, capaces de controlar la resistencia de las plantas a la sequía. Estas moléculas se encargan de controlar directamente la activación de la ruta que sigue el ácido abscísico, y por tanto, son fundamentales en la adaptación de las plantas a condiciones de estrés ambiental.

En particular, los estudios de bioquímica, biología celular y molecular y cristalografía han permitido discernir cómo las proteínas CAR se anclan en la parte externa de las células. Sus valiosos resultados, publicados en la revista Plant Cell, podrían permitir en el futuro el desarrollo de plantas resistentes a la sequía. El diseño de estas nuevas variedades mejoradas, adaptadas a la escasez de agua, será clave para poder cultivar cosechas en un futuro cercano.

Imágenes | jprohaszka (Pixabay), _Marion (Pixabay), vandelinodias (Pixabay)

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